¿Qué? ¿Quién?…

No busco mi sitio —o he dejado de buscarlo incesantemente— porque ya lo tengo: me lo he dado yo. Por fin.

Soy ironía terrenal con patas —concretamente dos— en un largo viaje hacia la verdad infinita. A ver si se encuentran.

Nací en un universo lejano llamado Bespin a la temprana edad de 0 días, 0 horas y 0 minutos. Ahora soy mayor y escribo en este blog porque puedo, porque me da la gana y porque quiero. Es todo lo que necesitas saber, para qué más, pero como no te veo la cara que pones tras la pantalla, me da igual ocho que ochenta.

Aquí tengo ganas de soltar mi rollo, de evadirme, de dejar la melena al viento… como quieras que suene, eso haré. Porque esto es como cuando vas al súper por dos cosas y te vuelves con el carrito lleno (no me pidas que te explique la metáfora)

Si te pica el anzuelo por saber qué es Bespin, date un voltio por el ciberespacio de Wikipedia que seguro lo explica mucho mejor que yo.

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