Para mi amigo en el tiempo

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Yo también quiero un DeLorean

Querido Marty McFly,

Hoy llegó el día y por fin viajarás al futuro que es mi presente: el 2015. Y parecía tan lejano aquel 1989 (en tiempo cinematográfico desde 1985), pero ya está aquí. Llegarás para salvarte a ti mismo teniendo que ayudar —y poner en cintura— a tu desastroso hijo, evitando que acabe con sus jóvenes huesos en la cárcel por culpa del liante de Griff. Te escribo esta carta para prevenirte de lo que te vas a encontrar y posiblemente te sorprenderás y dirás, ¡”Guau, qué fuerte! Agárrate a donde puedas, porque sí, es muy fuerte.

Aterrizarás un 21 de octubre gris y lluvioso, y aunque en mi presente no es un día tan oscuro, el futuro sí lo es; dista mucho de todas las chuladas que vemos en el tuyo. Empecemos con los sustos que te llevarás. Te hartarás de leer en los periódicos titulares de políticos corruptos o cifras de desempleo. ¡Michael Jackson era blanco! Y hablo en pasado porque el pobre ya murió, así que olvídate de encontrártelo negro como el chocolate en un Café de los 80 con la Ayatolá y Reagan sirviendo refrescos Pepsi. Igual tampoco esperes ver al pequeño Elijah Wood jugando a los marcianitos; el chaval ahora ha pegado el estirón —aunque no tanto—, y “jugó” a ser el portador de un anillo para gobernarlos a todos.

Sigo. Las zapatillas Nike molan en mi 2015, pero te aviso: no se abrochan solas con robocordones, seguimos haciendo aquello de ‘lazo, lazo y nudo’… Just do it. El Tiburón en 3D que te engulle en la plaza de Hill Valley, es una realidad en mi tiempo gracias al cine. Y espera que vamos camino del 4D… Pero no corras tan rápido, solo se han hecho cuatro secuelas del voraz escualo, la-última-para-olvidar llamada Tiburón, la venganza. Y amén, gracias que no llegaron a las 19 que pronosticó Zemeckis.

Más cosas. Los perros, como las Nike, no van a su libre albedrío: seguimos teniéndolos que sacar a paseo y recoger sus apestosillas cacas. Las puertas tenemos que seguir abriéndolas con el pomo de toda la vida y para nada con las huellas dactilares. ¡Ni que estuviésemos fichados por la poli! Las gafas de realidad aumentada sí que existen —y tenemos una maravilla llamada Google Glass—, aunque el fax corrió peor suerte. Pagamos con un chip metido en una tarjeta y vemos por las calles drones volando sobre nuestras cabezas. Los coches, en cambio, no vuelan —¡pobres aviones!— ni los hornos pueden hacer crecer una pizza disecada. A ti, querido Marty, te despiden por fax en el futuro (una broma-fax, decías), pero la triste realidad es que eso pasa en mi presente. Se despide a gente, mucha más de la que te imaginas, pero ni de lejos es una broma: se llama crisis económica. Claro que no despiden por fax, sino mediante un ERE.

Y ante todo esto, aún queda algo que debo contarte y con lo que Doc fliparía: ¡la gente se hace fotos con un teléfono móvil! Sí amigo Marty, nos hemos vuelto, como dijiste, gilipollas o algo parecido con este chisme. Llamadas las justas eso sí, pero fotos a montones, que por cierto, las llamamos selfies. Lo mejor es que el telefonito en cuestión nos cabe en la palma de la mano y es peso pluma. Y espera, que hay más. A veces usamos un palo para fotografiarnos, y supondrás para qué: para enganchar el teléfono ya te digo, y luego ¡cheeessse!, que no somos el Hombre Elástico precisamente. No imaginaron esto en tu futuro, ¿eh?

Pero lo más flipante de todo, querido Marty, es que en mi 2015 el futuro está y es Internet, el gran invento del siglo XXI. Memoriza esa palabra porque verás que la vida misma está ahí dentro. Me preguntarás nada más llegar qué es eso de Internet. Te diré que es una maraña de dimensiones conectadas entre sí donde tienen cabida fotos de comida, gamberradas en video, risas contagiosas de bebés, ediciones digitalizadas de los periódicos de todo el mundo (que cada vez se leen menos en papel) y una gran enciclopedia donde puede escribir todo quisqui. Y eso es solo una pequeña muestra.

Así, amigo, bienvenido seas al futuro que es el presente. Te pido precaución porque lo que te encuentres es muy dispar a tu 2015 paralelo. Puede que al leer mi misiva te lleves las manos a la cabeza y nada más pisar tierra, te subas raudo al DeLorean y salgas pitando a tu realidad, al año 1985. No te culpo, asusta todo una barbaridad y además, aburre, cosa que no supo predecir Zemeckis. Pero si te largas, me pido irme contigo: los 80 molaban. Me quedaré con las ganas, eso sí, de saber si nos merecíamos un coche volador.

Tu amiga en el tiempo que no sabe en qué estantería colocar Regreso al Futuro: comedia o ciencia ficción.

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