La luna

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Un día fui a hablar con la luna, pues las dos somos de la noche y estamos como suspendidas en el infinito espacio. Le hablé a ese padacito de magia que sale cada noche, pero tan solo escuchaba rodeada de un apabullante silencio. Me gusta su luz, aunque no sea suya. Me gusta cómo juega con el astro sol al escondite. Cuando sale él, ella ya no está. Pero no necesita complementarse con el Sol, la Luna es tan solo la Luna. Aún así, el Sol y la Luna siempre están juntos. Cuando la observo, y gusta de ser contemplada, la veo impregnada de Sol. Un día hablé con la Luna y me dijo que el Sol le regalaba su luz a modo de abrazo eterno. Entonces pensé que los seres humanos somos unos necios al creer que ambos son dos amantes condenados a estar separados.

El sol amaba tanto a la luna, que moría cada noche para dejarla respirar.
Anónimo.
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