Acérquense, ¿lo oyen? ¡Carpeee Dieeem!

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela,
la misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.

“Aprovecha el momento, incierto es el mañana”. Eso significa Carpe diem quam minimum credula postero, una expresión latina acuñada por el poeta Horacio; una expresión que se adecua a una filosofía de la vida: la de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” o “vive cada minuto de tu vida como si fuese el último”. Hoy el concepto no es nada desconocido y con más o menos tino todos lo ponemos en práctica casi sin darnos cuenta, pero en su momento el Carpe Diem marcó una época, un personaje y una generación.

Oh, Capitán, mi Capitán…

Mediados de los 90. Los nombres de Herrick o Whitman no nos decían nada a ninguno, y mucho menos John Keating, pero llegaron junto con un Club de Poetas Muertos listos para enseñarnos unas lecciones de vida y poesía que no olvidaríamos nunca. El optimista, idealista y soñador profesor Robin Williams, eternamente asociado al grito de “¡Oh, capitán, mi capitán!”, pregonaba el Carpe Diem por todos los costados y una poesía de liderazgo, superación personal e inspiración que marcó a toda una generación.

Ironías de la vida, nos dejó un genio de la comedia, un payaso de mirada triste, aquel que abogaba por el “Aprovechad el momento.” No sé qué tiene la película El Club de los Poetas Muertos, pero hay algo en ella que la hace especial. Quizá que no solo enseña a vivir el momento, sino que nuestra identidad es lo mejor que tenemos, que nadie tiene la verdad absoluta y que debemos ser los dueños de nuestras vidas. Ahora no puedo más que recordar al profesor Keating que tanto nos enseñó. Gracias Robin. 

Carpeee, Carpe Dieeem…

 

Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán 
Caído muerto y frío.

“Coged las rosas mientras podáis,veloz el tiempo vuela,

la misma flor que hoy admiráis,

mañana estará muerta”

Anuncios