Corazón de salami

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Lo tenía en la mano, bien agarrado. Y quería dárselo, dejarle claro que era suyo, pero ella seguía sin darse cuenta. Le había dejado tocarlo con la punta de los dedos y abrirlo para asegurarse de que allí dentro no había nadie más. Tomó un trocito y se lo ofreció sin titubear, y ella lo saboreó sin apenas tocarlo. Lo notó salado y algo picante, pero le gustó. Entonces se armó de valor y lo cogió, zarandeándolo en el aire varias veces. Y él, aprovechando la juguetona situación, le dijo que era suyo. Ella seguía sin saberlo. Lo envolvió en papel, lo guardó en la bolsa y se marchó.

Él le había entregado su corazón. Ella nunca había probado un salami tan bueno.

Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.
Gustave Flaubert, escritor francés.
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