And the Oscar goes to…

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Soy una friki de los Oscars, lo admito. Cada año me lanzo a verla en directo a través del canal estadounidense gracias a esa maravilla llamada streaming, y disfruto de unas horas trasnochadas de un show cinematográfico sin igual. Los americanos son los reyes de reyes del espectáculo (ahí tenemos también la famosa Super Bowl), por lo que el entretenimiento estaba asegurado. Y confieso además que hasta la publicidad yankie me mola. Divertida, amable, disparatada… El de la rana y la tarjeta de crédito fue mi favorito. Frog protection? Fraud protection… Frog! Fraud!… ¡La leche, qué gran juego de palabras! Rápido y efectivo. Y solo fueron 33 segundos.

Pero al dato. La noche dorada de Hollywood llegó un año más para desplegar buen cine made in USA. El tío Oscar, reluciente y armado con su espada, aguardaba entre bambalinas ante una noche con pocas sopresas, unos premios bien repartidos y por desgracia un humor soso. Unos Oscars a secas.

Altos vuelos para los pájaros de Birdman

Podríamos decir que Everything is Awesome (tomo prestado el título de la canción de The Lego Movie, la actuación friki de la noche). Y lo fue, pero se quedó a medio camino. Ellen DeGeneres dejó el listón muy alto la pasada edición, y aunque el maestro de ceremonias de este año, el actor Neil Patrick Harris (conocido en España por la serie Cómo Conocí a Vuestra Madre) hizo lo que pudo, perdió algo más que la vergüenza al quedarse en paños menores. Su momentazo marcándose un Birdman a lo “calzoncillo man” fue insípido, chistoso al principio, pero desencajado. Quedó hortera, pero ahí se quedó: tan tieso como la preciada estatuilla. Le faltó la espada y el rollo de película para parecerse a él. Chistes malos y situaciones incómodas no le harán justicia. Eso sí, el actor se marcó un opening musical emocionante.

¿Me darán un Oscar si salgo en pelotas?

Los premios estuvieron muy repartidos este año y algunos discursos fueron muy reivindicativos (vaya por Dios, si nos libramos del politiqueo en los Goya, con los Oscars nos tocó el bombo entero). Que si una oda por los derechos de las mujeres, otra por la libertad de expresión, por la lucha antirracial, la inmigración, la homosexualidad… De todo, como en botica. A ver si “los de arriba” les escuchan por aquellas tierras, porque por aquí nanai. Yo desde mi cama y cubierta con mi edredón nórdico de Nueva York (no es que me lo comprara en la famosa Gran Manzana, ya quisiera; es que tiene impresa una imagen de la ciudad), esperaba los premios “gordos” de la noche. La premiada Birdman, o la esperada vuelta de Michael Keaton (mascando chicle, supongo que por los nervios), nos brindó ese momento con sabor español tan de moda en USA: mejor director para el mexicano González Iñárritu, mejor película y mejor guión original. Se veía venir.  Enhorabuena.

Pero lo que ansiaba era el Oscar al mejor actor. Tengo predilección por Eddie Redmayne en La Teoría del Todo, y si no ganaba él me iba a mosquear un rato. Quienes hayan visto el maravilloso biopic basado en la vida de Stephen Hawking lo entenderán. Oir su nombre de boca de la alocada Blue Jasmine Cate Blanchett conformó “mi Oscar seguro de la noche”. Puño alzado al aire y un tímido aplauso. Su emotivo discurso (nada reivindicativo señores, el muchacho no pide nada) dedicado a los enfermos de ELA, fue el mejor. Muy bien Eddie. Su partenaire, una estupenda Julian Moore premiada como mejor actriz, tampoco se quedó atrás.

¿A que mola mi petaca?

Lo demás, dentro de lo normal, aunque no pasará a la historia esta 87º edición. Me faltaron momentazos sonados, gags   chistosos y el factor sorpresa. Ni la broma del sobre cerrado con los “Oscar predictions” de Neil Patrick arrancó sonrisas. Y puede que no tuviéramos selfie planetario (Ellen, fuiste muy lista, la de millones que te retuitearon) ni repartidores de pizza (sería muy a lo copión) pero yo este año me quedo con el señor Benedict “Sherlock” Cumberbatch, oscar al maestro del photobomb en los Globos de Oro, y que con su petaca nos brindó un momento de WTF?. Así, porque él lo vale.

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