El árbol y el pañuelo

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

¿Qué haría un pañuelo atado a la rama de un árbol? ¡Qué extraño!, exclamé, conforme me acercaba a él. Un pañuelo liso y satinado, suave al tacto y ondeando al viento que soplaba feroz. Quizás estuviese allí para marcar el camino a un transeúnte perdido, o puede que fuese víctima de una fugaz chiquillada. Me dio por pensar que el árbol siquiera estaba herido, y la bruñida tela sanaba su dolor. Dolor por perder sus hojas en otoño, por no disfrutar de los pájaros anidando en su copa… angustia por verse en el centro de un alborotado parque, sin más compañía que él mismo, sin más vegetación que la suya. Entonces comprendí que el afligido árbol lloraba porque estaba solo y el pañuelo recogía sus lágrimas.

¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.
Carlo Alberto Pisani Dossi, escritor y diplomático italiano.
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