Y sin embargo… te olvido

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Me levanto y suspiro a la mañana: un nuevo día comienza. Me acuesto y bostezo a la noche: comienzan mis sueños. A veces desayuno recuerdos, ceno olvidos. Tu mirada queda reflejada en mi espejo, en mi despertador cada vez que dan las 7, en mi ordenador al iniciar sesión, en mi teléfono cuando suena esa suave melodía cuando me llamabas. Todo quedó en no sé dónde, ¡ay! ya ni recuerdo. ¿Acaso puedes culparme por no recordarte? Cruel serías tú y mezquinos tus sentimientos porque yo sin embargo… te olvido.

El amor es el olvido del yo
Henri Fréderic Amiel, escritor suizo
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