Y se fue sin decir adiós

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

¿Has visto a este hombre? Soldado de guerra, no es muy alto, rostro alargado, nariz recta y afilada; lleva consigo una vieja fotografía, descolorida y arrugada, del día de su boda. Esta es su mujer y porta en su seno su mayor y último sueño. Jamás lo saboreará, jamás lo conocerá. El salió de casa una mañana gris de domingo, sin apenas detenerse en el camino. Cogió sus enseres, se puso su desgastado uniforme y se subió a su destartalado coche. El cielo pareció vaticinar los acontecimientos.

Y se fue sin decir adiós.

¿Has visto a esta niña? Tiene la tez pálida y sus pecosas mejillas son tan sonrosadas como el sol. Su boquita es larga y delgada y sus manitas muy finas, huesudas y pálidas para una criatura de 6 años. Lleva consigo a todas partes una muñeca de trapo vestida con un tul carmesí. Ella viste una faldita con dos bolsillos descosidos y una blusa de encaje blanco. Vi a su padre en un intento de ser un hombre racional. Su niña no estaba con él. Su estado vaticinaba el presagio.
Y se fue sin decir adiós.

¿Puedes sentir el dolor mirando en sus ojos, a través de la mirada de una esposa y un padre desesperados? Si pudiera alcanzar el cielo los traería de vuelta, pondría el mundo del revés para poder ver los rostros de aquellos que se fueron sin decir adiós y de los que siempre permanecen vivos.

Y te dije adiós con la mirada, imaginándome que nunca saliste de mi vida
Anónimo

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