Rarezas mías

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Me gusta acompañar un yogur azucarado con fresas, más natural y “verídico” que si se vende con trozos de fresa muy gelatinadas. Tiendo a limpiar mis zapatos tras usarlos para después meterles el relleno y guardarlos en sus cajas (así me duran años, lo tengo comprobado). Dormir con el armario abierto me da pavor. No soporto el olor a café ni beber un vaso de leche fría recien sacada de la nevera. Y por muy desastroso que esté todo hay tres cosas que siempre tengo ordenadas: la ropa en mi armario, los papeles de mi escritorio y mis enlaces favoritos de internet: los tengo agrupados por carpetas, al igual que los mails. Me desquician los niños pequeños y las aglomeraciones de gente me hacen sentir tan pequeña e insignificante que al momento siento agobio y nerviosismo. Veo mucho cine que hasta he perdido la cuenta de las veces que he visto mis peliculas favoritas. Me enojo cuando alguien me interrumpe al hablar. Prefiero una visita a un museo que un baile en una discoteca. No entiendo el enganche de Facebook o Twitter. Me gusta el sonido de la lluvia y el color gris de los días de invierno. Y me relaja el sonido de las olas y las gaviotas. Y me fascina la gente inteligente, que sabe lo que quiere y que se expresa cuan libro abierto. Y a veces me gusta sentarme y filosofar. ¡¡Rarezas mías!!
Tengo mis rarezas, como todos; y como todos sienten, para mí no son raras
Victor Hugo, poeta, dramaturgo y novelista francés
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