Ciega

por ɴᴜʙᴇs ᴅᴇ ʙᴇsᴘɪɴ

Busco y busco pero no los encuentro. Allí donde mire no les veo. Ya no están. Ni él ni ella. Se han ido y no sé donde. Tengo los pies paralizados, descalzos, clavados en la tierra y tampoco puedo correr tras ellos. Podría decir que se han ido para siempre pero mi corazón aún los siente. Lejos, pero los siente. Y no quiero pedir perdón por cerrar los ojos. Esta vez soy ciega porque no quiero ver.
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia
William Faulkner, narrador y poeta estadounidense
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